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TUcoREFORMA: los pavimentos

Con los pies en el suelo

Hoy en día existe tal cantidad de opciones de acabado y calidades de suelo, que lo primero que nos viene a la cabeza a la hora de plantearlo son… dudas: ¿qué tipo de suelo me conviene más?, ¿cuál será su mantenimiento?, ¿sirven todos los pavimentos para cualquier habitación?… Es normal.

Pero lo que, a priori, es abrumador, puede convertirse en una gran ventaja, ya que en la variedad está el gusto y, gracias a eso, podemos crear espacios con un carácter único.

Ante todo, coherencia

Como premisa general, para elegir el suelo de nuestra casa debemos ser fieles a nuestra personalidad y coherentes con nuestra forma de vida. Hay pavimentos, como la tarima de madera, que son más exigentes en cuanto a cuidado y mantenimiento que otros, por ejemplo, la cerámica.

Pongamos un modelo práctico: a Marta siempre le ha encantado los suelos de madera en toda la casa, piensa que son elegantes y cálidos, pero le gustan todavía más los tacones de aguja… En este caso, aunque Marta se muera de ganas por instalar madera, debería tener en cuenta que sus zapatos pueden dañarla y el mantenimiento sería muy costoso, por lo que el material adecuado sería la cerámica imitación madera: la hay de infinitos acabados, dimensiones y resiste, incluso, ante el tacón más afilado.

Pisa con garbo

También debemos saber que no todos los pavimentos se pueden emplear en cualquier estancia: existen suelos especiales para zonas húmedas, para calefacción por suelo radiante, suelos para terrazas y zonas con riesgo de helada…

Otro aspecto a tener en cuenta es que la moda es pasajera. Lo que ahora nos parece “a la última” dentro de unos años probablemente “ya no se llevará”. Por eso es importante no dejarse influir demasiado por las revistas de decoración y poner en casa aquello que realmente te guste “a ti”, ya que el suelo no es algo que se pueda cambiar fácilmente…

La importancia de los detalles

¡No olvides el rodapié! Escoge uno que vaya bien con el suelo en cuanto a color y material. Un truco para conseguir un “plus” en decoración es elegir el rodapié un poquito más ancho de lo normal, ¡queda genial! Y podrás darle mucho juego más adelante: pintarlo, por ejemplo, del mismo color que la pared; el resultado es ultramoderno.

Por último, tómate tu tiempo para elegir el suelo, ya que sobre él se definen los siguientes puntos del proyecto. Una vez lo tengas claro, echa mano de las primeras mediciones y encárgalo. Cuanto antes llegue y se coloque, antes podrás seguir con los siguientes pasos…


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