Alax
Historias Tuqueras

Historias tuqueras: Alax, el armario donde todo cabe

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Chicos, idos escondiendo que ya estoy llegando con Lidia a casa y no es cuestión de estropearle su fiesta sorpresa. Nosotras llegamos en tres minutos.

A ver, chavales, me ha llamado Ana y me ha dicho que están al caer, así que vamos a apagar las luces y nos escondemos en algún sitio para que cuando lleguen a casa no sospechen nada.

Venga, nosotros nos escondemos en el armario y vosotros detrás del sofá.

Macho, ¿no crees que aquí se nos ve demasiado? ¿Por qué no vamos al armario con estos? Que Lidia tiene un armario Alax y es muy grande.

Eh, abridnos, que sabemos que hay sitio de sobra para nosotros tres.

Oye, sabía que este armario era grande, pero no tanto. De saberlo podríamos haber montado toda la fiesta aquí.

Pues también tienes razón.

Bueno, yo tengo aquí un par de botellas, si queréis podemos empezar nosotros la fiesta aquí.

Guay, pero no podemos hacer mucho ruido. A ver si nos van a pillar y la liamos.

A ver, tengo una de ron a mitad y otra de vodka ¿Qué os apetece más?

Pues un poquito de todo. Tú ve sirviendo y ya vamos eligiendo, no te preocupes.

¡Shhh! ¿Lo habéis escuchado? Han abierto la puerta.

Es verdad, ya vienen. Callad.

¡SORPRESA!

¡Pero tíos! Qué susto. ¿Pero cuántos estáis aquí metidos? Si estáis todos, qué callado te lo tenías, Ana.

Vaya pedazo armario tienes es más grande que mi casa.

La verdad es que sí, el Alax es una maravilla. ¿Qué preferís? ¿Seguir la fiesta aquí o en el salón?

Por espacio no será, pero bueno, vamos a seguir en el salón, que ya casi no nos queda bebida.

 

 

 

 

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